El Ultimo Pollo

“Mami, ¿qué vamos a cenar?

Levanté la vista de mi proyecto, miré el rostro curioso de quien hacía la pregunta y sonreí.  Una deliciosa sopa se cocinaba a fuego lento en la estufa para el almuerzo, pero esta hija ya estaba pensando en la siguiente comida.  Ella sabía que era propensa a involucrarme tanto en lo que hacía que se me olvidaba la comida. Pero, ese no era su caso.  Con su elevado metabolismo, necesitaba dosis frecuentes de sustento.  Como resultado, la comida nunca estaba lejos de su mente.

“El menú de la cena es fácil de decidir,” Le dije. Por rara ocasión, tenía un plan en mi mente. Había inspeccionado el contenido de nuestro congelador y sabia cuáles eran nuestras opciones.

Más bien debería decir, sabía cual era nuestra opción.

“Solo nos queda un pollo, así que tendemos pollo,” le dije.

Una fuerte risa estalló en las afueras de la cocina, y mi marido entró en la habitación.  “¿Dijiste que solo tenemos un último pollo?”  Empezó a reírse más fuerte.  “¡Un ultimo pollo!”

Su risa era contagiosa, y pronto el gusanillo de la risa se había extendido a todos nosotros.  Más tarde esa noche, mientras nos sentábamos a comer el último pollo, la atmósfera que rodeaba nuestra comida era de alegría, gratitud y risa – aunque este pollo era la última carne de nuestro congelador.  En cierto modo, esa comida fue un testimonio de la fiel provisión de Dios para nosotros en un momento difícil de recursos limitados y finanzas ajustadas.  Continuamos experimentando diariamente ejemplos de la provisión de Dios en formas precisas y únicas.  

Una de las formas únicas en que Dios nos proveyó fue en el área de la ropa.  Si tienes una familia en crecimiento, probablemente has experimentado lo rápido que la ropa debe ser reemplazada – ya sea por el desgaste o por el encogimiento misterioso de la ropa. En un instante, los pantalones son de la talla correcta, y la camisa le queda bien.  ¡Tres semanas después, el dobladillo de los jeans está a diez centímetros por encima del tobillo, y el puño que debería estar en la muñeca está a la mitad del codo!  Sin embargo, nuestra ropa no se desgastó durante casi tres años, a pesar de que teníamos una familia activa y en crecimiento.  La ropa no tenía agujeros, ni era demasiado pequeña.  Parecía que a medida que nuestros hijos ganaban estatura, su ropa también lo hacían.  No puedo explicarlo de otra manera, excepto que Dios estaba proveyendo nuestras necesidades.

Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir,
por el poder que obra eficazmente en nosotros, ¡a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amen.
Efesios 3:20, 21 (nvi)

También necesitábamos algo de comida, pero tan solo tenía eran diez dólares – suficientes para comprar unos huevos y una jarra de leche.  Era otoño, la estación de las manzanas, y morder la fruta crujiente y jugosa era algo que anticipaba cada otoño.  En temporadas pasadas, comprar una caja de manzanas no había sido difícil  Pero las cosas habían cambiado.  Revisé mi bolso una y otra vez, recorriendo cada rincón y cada bolsillo varias veces, con la esperanza de encontrar algunas monedas extra para poder comprar algunas manzanas.  Pero no iba a ser así – o eso pensaba.

No sé por qué miré de nuevo, pero lo hice, y al abrir el compartimento principal de mi bolso, había un billete de 20 dólares en la parte superior, a la vista.  Mi sorpresa se transformó rápidamente en gozo y gratitud porque Dios se preocupaba lo suficiente por mí como para proveer, no sólo mis necesidades sino también mi deseo específico de una manzana.

Estos ejemplos de la provisión de Dios me recuerdan a Lucas 12:24-28.

 Fíjense en los cuervos: no siembran ni cosechan, ni tienen almacén ni granero; sin embargo, Dios los alimenta. ¡Cuánto más valen ustedes que las aves!¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?  Ya que no pueden hacer algo tan insignificante, ¿por qué se preocupan por lo demás? Fíjense cómo crecen los lirios. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos.Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¡cuánto más hará por ustedes, gente de poca fe!

Mateo 6 hace eco de estas verdades.  Dice, “Así que no os preocupéis por el mañana, porque el mañana traerá sus propias preocupaciones.  Los problemas de hoy son suficientes para el día de hoy.”

Ah, pero es fácil leerlo, sin embargo es difícil vivirlo, ¿no es así? Yo se que así es. He estado ahí – múltiples veces. Sin embargo, conforme aprendemos a ver el tierno cuidado de Dios por nosotros cada día, aprendemos a confiar en Él con la cotidianidad de cada día. 

A menudo he pensado que es una lástima que no incluyamos la segunda mitad del versículo 5 cuando citamos Filipenses 4:6, 7.  Si lo hiciéramos, esto es lo que diría, “El Señor está cerca.  No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.” 

Sabes, aunque esas manzanas que pude comprar con los 20 dólares ya han desaparecido, el dulce y delicioso sabor al experimentar de primera mano la fiel provisión de Dios para mí no lo ha hecho.  Puedo testificar que SÉ que Dios se preocupa por mí.  En verdad lo hace.  He experimentado la gentil provisión de su gentil cuidado.  Su fidelidad es innegable.  ¿He estado pasando necesidad?  Definitivamente.  ¿Ha provisto?  Definitivamente.  Aprender a vivir el día a día es una oportunidad para descubrir el cuidado de Dios por nosotros en eso cada día.

Hay una razón por la que Lucas 12 dice: “Mira los cuervos.  Mira los lirios”.  Una persona sólo puede mirar con exactitud lo que uno puede ver… en este momento.  Podemos pensar que podemos mirar el futuro y ver lo que pasará, pero no podemos.  Sólo Dios sabe.  Añadimos una ansiedad innecesaria a nuestras vidas si estamos tan ocupados preocupándonos por el futuro que no vemos y descubrimos la provisión de Dios para nosotros.  En este momento.  Hoy.  Es en la cotidianeidad del Hoy que Dios quiere que experimentemos, conozcamos y creamos que está cerca de nosotros.  Él se preocupa por nosotros, nos ayuda y nos guía a través de cada momento mientras lo vivimos. Día a día, al ver sus provisiones en nuestras vidas, aprendemos a confiar en él.  Dios nunca quiso que nos preocupáramos por el mañana.  Su provisión para el mañana vendrá cuando el mañana se convierta en el hoy.

Tómate unos momentos para agradecer a Dios que está cerca, y pídele que te ayude a ver sus cuidados específicos para ti.  De hecho, si Dios se preocupa tan maravillosamente por los pájaros y las flores, también se preocupará por ti.

Fíjense en las aves del ciel: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros;
sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes muco mas que ellas?
¿Quien de ustedes, por mucho que se preocupe,
puede añadir una sola hora al curso de su vida?
Mateo 6:26, 27 (nvi)

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